RUTA TRAIL RUNNING
POR LA PEDRIZA
7 de febrero de 2026
APARCAMIENTO DEL TRANCO
08:30 h
Hay recorridos que se piensan para ser caminados y otros que exigen ser corridos, aunque la montaña, con su ironía habitual, se reserve el derecho de obligarte a andar cuando le parece. Esta ruta de trail running comienza en el parking del Trango, punto cero de un circuito donde el reloj importa menos que el latido.
Desde allí arrancamos hacia la Garganta de la Camorza, entrando en calor a base de zancadas cortas y respiración contenida. Los primeros metros se dejan correr bien, pero pronto la pendiente recuerda que aquí manda el granito. En los tramos de subida más exigentes, correr deja de ser una opción y se convierte en una negociación: se avanza andando, rápido, con las manos apoyándose en los muslos y la mirada fija unos metros más arriba. No es rendirse, es estrategia.
El esfuerzo nos conduce al punto más alto de la zona, donde se encuentra el mirador y la caseta de vigilancia. Aquí el cuerpo pide una tregua breve. Las vistas no se observan: te golpean. La Pedriza se despliega como un campo de batalla mineral, caótico y perfecto a la vez. Paradójicamente, cuanto más rápido has llegado, más necesario se vuelve detenerse unos segundos. Ironías del trail: corres para llegar a un sitio donde lo único sensato es parar.
Desde el mirador encaramos el terreno hacia el Collado Quebrantaherraduras, un tramo donde las piernas vuelven a soltarse. Aquí el trail se disfruta: bajadas técnicas, apoyos rápidos, atención constante. El nombre del collado no es decorativo; el terreno castiga errores y premia la concentración. Tras él, el descenso nos lanza hacia el parking de Cantocochino, donde el asfalto aparece como una anomalía moderna en mitad del esfuerzo.
Pero la ruta no concede descanso real. Desde Cantocochino se vuelve a correr —o a intentarlo— rumbo al Collado Cabrón. El nombre, de nuevo, no engaña. La subida es sostenida, dura, de esas que se hacen andando con dignidad y orgullo, sabiendo que cada paso suma desnivel aunque reste aire. Aquí el trail running muestra su antítesis más clara: correr no siempre es avanzar más rápido.
Coronado el collado, el recorrido se precipita hacia Puente de Pollos, donde el terreno permite volver a correr con fluidez. El agua acompaña, el cuerpo se reajusta y el ritmo reaparece como una vieja costumbre. Desde allí, tomamos Cuatro Caminos, un cruce que simboliza todas las decisiones tomadas antes… y la única que queda: volver.
El regreso al punto de inicio se realiza por la Garganta de la Camorza, cerrando el circuito. Las piernas ya van cargadas, la zancada se acorta y la mente empieza a hacer cuentas. Pero el paisaje sigue ahí, imperturbable, como si el esfuerzo humano fuera apenas una anécdota más sobre su superficie.
Al llegar de nuevo al parking del Trango, el contraste es brutal: coches quietos, cuerpos exhaustos, relojes detenidos. Hemos corrido —y caminado cuando no hubo más remedio— por uno de los escenarios más salvajes de la Sierra de Guadarrama. Y la montaña, fiel a sí misma, no nos ha prometido nada… salvo una certeza incómoda: aquí no se viene a dominar el terreno, sino a respetarlo a toda velocidad.
Todo el material que lleves ha de ser fijado en función de la climatología que vaya a producirse el dia de la ruta, para lo cual es casi obligatorio que revises los partes previos de la zona para saber que tiempo va a hacer. En cualquier caso, siempre recomendamos llevar de todo un poco:
Los pack son combinables, puede hacer calor pero llover, hacer frio y llover, etc.
La nutrición/hidratación depende tambien tanto de las horas de duración del entrenamiento como del clima que haga. Por ejemplo, a más calor, más liquido deberemos de beber e igual ocurre con la cantidad de sales.
Contacta con nuestro equipo para resolver cualquier pregunta sobre la ruta, el material necesario o el proceso de inscripción.
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